sábado, 29 de agosto de 2015

.




Las carnes como lenguas tiemblan al unísono

Tal cual hojas de pasto emergiendo, apuntalando

Pistilos de luz húmeda se abren hacia mí

Y entro en tu enmarañado ser de ostras

Despacio succionamos

Del aire
hojas etéreas

con olor de bosque denso

Y somos juntos

Recinto de mieles y cristales



Me miras con esos ojos suaves, te evaporas…

Me miras como si fuésemos dos peces

Que se acercan y se funden en cristales de silencio

Y entonces basta un signo, una señal

De tu bulbosa
Boca roja

Para parir de nuestras manos un cielo de susurros

Y el tallo que adentro crece y crece

Con su olor de vegetales transparentes

Se acomoda entre moluscos y pupilas

Y  los pensamientos cesan
Y  quedan
Tendidos sobre las sábanas





.